EMMANUEL MARÍN BUITRAGO
Resulta extraño que a una edad tan temprana se pueda expresar con tanta tensión lo que significa un duelo y una ausencia. Más todavía cuando ese duelo, más que vivido, se imagina. Esa capacidad la tenían, también muy jóvenes, algunos poetas de principios del romanticismo, Heine, Bécquer... y más tarde y con más rabia, Rimbaud, o con más ternura, Silva. La prosa de Emmanuel Marín se nutre más de poesía que de vida y tal vez eso explique su curioso encanto capaz de levantarse cuando está a punto de caer. Por ahora uno ve aquí pensamiento y sensibilidad. Ya veremos qué le trae, y nos trae, la experiencia.