LEONARDO GIL GOMEZ
Acarició la cabeza de su padre y recordó los días en que el viejo lo cargaba en hombros por el Parque Nacional durante las presentaciones de teatro callejero. No tendría cinco años entonces y pese a eso, sus manos todavía recordaban con precisiónla textura de los crespos del viejo. Podemos arriesgar como interpretación para Lagartijas que se trata de una novela sobre perder: Gonzalo, su protagonista se separa de su pareja, se va a vivir a otro país y pierde a su padre. Pero haciéndole justicia a los hechos es también una novela sobre regresar, y lo interesante empieza a suceder en la medida en que estas dos acciones se vinculan. Aprendemos con los hechos aquí narrados que a veces la única manera de reconocer la forma de algo que perdimos no es porque tengamos su definición clara, sino por su ausencia, los contornos, sombras y límites que dejan en el espacio.