POMBO, RAFAEL
Una anécdota personal de mi primer encuentro con este poema de Pombo. Siendo estudiante de bachillerato en el Liceo Antioqueño, tenía un buen profesor de literatura, Hernando Elejalde Toro. Su curso era el de literatura colombiana. Cuando abordó el romanticismo y su poética, tuvimos que leer y estudiar a Gregorio Gutiérrez, a Caro, Diego Fallon y a Pombo. Una mañana, cuando hablaba de Pombo, nos dice a sus alumnos: u201cNo crean jóvenes que les voy a hablar hoy de u2018Simón el bobitou2019 o de u2018La pobre viejecitau2019. Hoy me van a escucharu201d. Y nos declamó de memoria unos versos de u201cLa hora de tinieblasu201d. Quedamos todos perplejos. u00bfQué es esto? Y el gran Loco Elejalde, como lo llamábamos, sembró aquella mañana una semilla de escepticismo, de duda y de reflexión en nuestros jóvenes corazones.nPero, luego de sembrada la semilla, traté de conseguir una edición del poema. u00a1Imposible! Era considerado un poema miserable, producto de una mente execrable. Estaba condenado.nu201cLa hora de tinieblasu201d es uno de los poemas más desgarradores de la literatura hispanoamericana. Se convertiría, en el medio nuestro, en un poema maldito. De él ni se habla. No aparece en las antologías de poesía colombiana. Es un poema peligroso, aun hoy.