CAMILO RESTREPO SALAZAR
¿Sera el silencio un rostro de la eternidad? ¿O la eternidad un rostro del silencio? ¿Podría quizás el silencio ser una de las puertas de entrada hacia esta infinitud cósmica? Con estas incógnitas, el autor atraviesa el umbral de su ruidosa razón y comienza una peregrinación muda hacia los abismos de su alma. Una vez ingresa a su mundo interior, empieza a tomar nota de cada paso, recita bajo cada rayo de luz que le alumbra la senda, y reposa en cada sombra que le avisa resguardo. En su caminar mudo se dedica, lentamente, a narrar lo inaudible, a intentar palpar la sustancia espiritual que atraviesa lo atómico, y a proponer a modo de reflexión poética una visión amable de lo oculto, sin ignorar, en ningún momento, la importancia de lo común y corriente, de lo secular y lo denso que, en últimas, es sucedáneo a lo inmaterial; el efecto de la causa, la raíz amarga que sostiene el fruto dulce. Todo esto sin ningún ánimo ni intención de convencer a los ojos de la razón, sólo de asombrarlos. Esta obra demanda únicamente del lector el ánimo de leerla con apertura, en sigilo, y sobre todo, en silencio, para que así pueda él mismo permitirse atravesar el umbral y entrar en la puerta de su propia senda interior.