SILVIA NANCLARES Y MARÍA HESSE
Hay libros que se leen con los ojos, otros con las manos, los hay que se deslizan por la piel como una caricia inesperada. Este se escucha. Como un latido.
Una madrugada cualquiera, en una ciudad como tantas, unas ventanas iluminadas revelan el inicio de un terremoto íntimo: ha llegado un bebé. O varios. En cada casa, una nueva vida trastoca el mapa doméstico y transforma los cuerpos de quienes cuidan. Lo que parecía rutina se convierte en territorio inexplorado, y el hogar muta: se vuelve nave espacial, nido, pista de circo, selva lunar, refugio precario o isla en la que naufragar.